Abre/Mirada: Cuando Ellos se fueron – Cuando ellas se quedaron.

Inicialmente pareciera que el nudo narrativo de “Cuando ellos se fueron” estará poblado por los fantasmas de las personas que ya no habitan el pueblo, los que ya no están, los que murieron o partieron, que en caso de Ana, no pasa ni un día en que los olvide, recordando las comidas que a su marido le gustaban o lo mal genio que era; o en el de Piedad, que afirma que todo va pasando y lo que quedan son los recuerdo. Pero a poco andar, la energía y fortaleza de las viudas que decidieron quedarse en el pueblo en vez de emigrar, va apropiándose del relato y tornándolo una historia colectiva.

En estos tiempos de obligado encierro, con un nivel de incertidumbre como nuestra generación nunca antes había conocido y de pesar por la pérdida de miles de vidas humanas a nivel global por coronavirus, el cine se ha convertido en un lugar de refugio en el cual recordar el mundo tal como lo conocimos, con las antiguas formas de relacionarnos y de habitar los lugares en los que hoy no podemos estar.

Con el ánimo de acompañarnos y de no perdernos, durante la pandemia el Cineclubcito boliviano ha generado espacios de encuentro on line gratuitos en que exhibe una película latinoamericana, luego de la cual se produce una conversación con su director o directora y, en ocasiones, con los actores/actrices que la protagonizaron, tal como si fuera un festival cinéfilo, pero a distancia.

Es así que en estas semanas ha “proyectado” en nuestros propios computadores (a través de Zoom) una película que se mueve entre el documental y la ficción como “El viento sabe que vuelvo a casa”, del talentoso director chileno José Luis Torres Leiva; la ópera prima de la joven directora y actriz argentina María Alché (considerada la heredera de la gran Lucrecia Martel), con la exhibición de “Familia sumergida”; o el documental “Las Facultades”, de la también argentina Eloísa Solaas que se estrenó en Chile en el Fidocs del año pasado.

En una de las reuniones virtuales de este cineclub dirigido por el cineasta boliviano Diego Mondaca (Chaco, 2020) -que durante la pandemia ha impulsado la campaña #NoNosPerdamos, para la articulación de espacios y actores culturales- fue el turno del documental “Cuando ellos se fueron” (2019) de la directora ecuatoriana Verónica Haro, un sensible testimonio de ancianas que se apoyan mutuamente en una pequeño caserío de la provincia de Tungurahua en Ecuador, tras morir sus maridos e irse del pueblo sus hijos. Al ver representada en los relatos de estas mujeres a toda una generación de la tercera edad -justamente el segmento etáreo con mayor letalidad frente al coronavirus-, la sesión se dotó de especial emotividad y ternura.

Nueve años tardó la directora en desarrollar un documental muy personal sobre estas mujeres que se quedaron “solas” (pero juntas unas con otras) en el poblado de Plazuela, que tiene sólo 12 casas prácticamente vacías; tan autobiográfico, pero a la vez fácilmente identificable con las que podrían ser las historias de nuestras propias ancestras en algún lugar de Latinoamérica.

Al principio, Verónica Haro pensaba que su abuela Rosario podría ser la protagonista de la película, pero murió antes de que ella comenzar a rodar y el proyecto quedó abandonado por un tiempo. La también productora volvió al poblado al que iba cada fin de semana cuando niña y donde sentía que se le acababa el aire al despedirse de sus abuelos al regresar a la ciudad cada domingo, para reencontrarse con las mujeres que quedaron viudas y cuyos hijos y nietos emigraron; las que, de alguna manera, eran también sus abuelas en un pueblo que funcionaba como una sola familia. Al morir el primer abuelo de la localidad cuando Verónica tenía 12 años, ella lo sintió como si fuera el suyo, sentimiento de comunidad que explica una de las muchas escenas hermosas y cargadas de emotividad que tiene esta ópera prima, cuando una de las mujeres entrevistadas se para de su silla, se acerca a la directora -que al comienzo no imaginaba que ella misma iba a terminar siendo parte de la película- y la abraza en medio de la grabación, al recordar a Rosario.

Sin pensar en un principio que el documental tendría una perspectiva de género al que la película va naturalmente adhiriendo, la directora construye una historia de sororidad de ancianas que, a pesar de sus largos años, siguen trabajando la tierra, criando animales y viviendo en una comunidad solidaria, donde la valoración de los recuerdos familiares lejos de inmovilizarlas, las potencia como mujeres fuertes que no están solas, porque están unas con otras y no tienen tiempo para estar tristes por sus pérdidas.

Lucrecia, Sara, Lorenza, Gloria, Piedad, Consolación, Ana y Mariana recorren cada una por separado sus casas habitadas sólo por ellas y le muestran a Verónica objetos que sus hijos les dejaron a resguardo en la buhardilla, la única foto familiar donde aparece su marido y que una de las hijas se quería llevar o las corbatas que siguen colgadas en el closet.

Inicialmente pareciera que el nudo narrativo de “Cuando ellos se fueron” estará poblado por los fantasmas de las personas que ya no habitan el pueblo, los que ya no están, los que murieron o partieron, que en caso de Ana, no pasa ni un día en que los olvide, recordando las comidas que a su marido le gustaban o lo mal genio que era; o en el de Piedad, que afirma que todo va pasando y lo que quedan son los recuerdo. Pero a poco andar, la energía y fortaleza de las viudas que decidieron quedarse en el pueblo en vez de emigrar, va apropiándose del relato y tornándolo una historia colectiva.

Juntas esperan que la radio programe la canción que pidieron por teléfono y que las hace cantar, y escuchan emocionadas el “saludo a las 3 Marías” que les hace el locutor. Una ayuda a la otra que ya está sorda y confundida, a contar cuántos nietos y bisnietos tiene. La  más anciana se apoya en el brazo de la que lo es un poco menos y le pide que no vaya tan rápido, cuando se ponen trajes de apicultoras y caminan hacia los paneles a recoger la miel. 

El documental estrenado en el festival suizo Visions du Reel el año pasado, nos comparte las voces de ancianas de setenta y hasta ochenta años que son capaces de subirse a un árbol para cosechar frutas o asir con fuerza un azadón y cavar esa tierra en que ellas se quedaron aunque ellos se fueron, reivindicando la memoria y la voluntad de seguir viviendo porque están juntas.- 

Ficha de Cuando ellos se fueron.

Director: Verónica Haro Abril.

Guion: Verónica Haro Abril.

Fotografía: Christian Hidalgo.

Elenco: Lucrecia Medina, Sara Torres, Lorenza Ramos, Gloria Medina, Piedad Pozo, Consolación Altamirano, Ana Velasco, Mariana Medina, Verónica Haro Abril.

Marisol Aguila

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *