Abre/Mirada: El Día Después – Las mismas historias, siempre distintas.

Hong Sang-soo es un prolífico director coreano con una filmografía de más de veinte películas en veinte años, favorito del Festival de Cannes, que ha hecho de los largos planos secuencia, los zoom, las extensas conversaciones en torno a una botella de alto grado alcohólico de soju su sello de autor, en sus exploraciones (que también son personales) por los misterios, tensiones y contradicciones de los afectos en las relaciones de pareja.

“El día después” llegó a Chile por primera vez fuera del circuito de festivales al Cine Arte Alameda (que siempre tiene una programación jugada, que se ha extendido a todo el país a través de la Red de Salas), un año más tarde de que se estrenara en Cannes y luego de que formara parte de una muestra especial dedicada al realizador en el Festival de Cine de Valdivia del año pasado, donde también se exhibió “On the beach at nigth alone”, tal vez su obra más íntima (proyectada en la Berlinale) y “La cámara de Claire”, grabada durante el propio festival galo con Isabelle Huppert y exhibido fuera de competencia, todas rodadas maratónicamente desde 2016. El Festival de Cine UC también le ha seguido la pista a Sang-soo, proyectando “Yourself and Yours” el año pasado, “Right Now” un año antes y “On the Beach at Nigth” Alone éste. 

Tal vez su urgencia por filmar y sacar a los menos una película al año responda a su necesidad de meterse una y otra vez en los distintos recovecos de los afectos buscando posibles respuestas frente a sus propios demonios, en películas donde el personaje masculino suele ser su alter ego. Su vida personal se mezcla con la ficción al verse involucrado emocionalmente con la muy famosa actriz coreana que es la protagonista de sus películas, Kim Min Hee, estando casado, por lo que sus filmes además reciben una atención farandulera (en las conferencias de los festivales varias de las preguntas son por su vida privada), que en realidad es la expresión de su reflexión sobre su propia vida. En la dolorosa “On the beach at night alone” (en la que Kim Min Hee ganó el premio a la Mejor Actriz en Berlín) el punto de vista es, justamente, el de una joven actriz tratando de sanarse de una ruptura con un cineasta casado, que encuentra en la escena de ella tumbada en la arena una profunda expresión del sufrimiento por el desamor que casi puede sentirse en el propio cuerpo de los espectadores.

Los filmes de Hong Sang-soo suelen ser similares: siempre hay triángulos amorosos, rupturas, corazones destrozados, ascetismo formal, litros de alcohol, dolor por la pérdida, pero cada una es novedosa en la experimentación con la narrativa cinematográfica, fragmentándola, jugando con los tiempos, confundiendo al espectador con el presente y el pasado. Siempre es lo mismo, pero siempre es diferente, como cada historia de amor/desamor a lo largo de los tiempos.

La somnolencia, el mareo, la pérdida del equilibrio y las dificultades para caminar, los vacíos, los olvidos producidos por el alcohol, son expresiones de su forma de percibir la realidad desde un cuerpo bebido, que también es el suyo, que ha tenido problemas con la bebida. Sobre todo, el alcohol actúa como el gatillador del libre fluir de los sentimientos, el fin de los filtros, el llanto desconsolado, la verdad que se libera.

En “El día después”, Hong Sang-soo recurre al blanco y negro para construir una puesta en escena minimalista, depurada, donde los espacios restringidos de la editorial y los libros apilados claustrofóbicamente construyen una atmósfera de encierro para su dueño, conflictuado por una relación extramarital con su secretaria que lo angustia al extremo del llanto expresivo y menos usual en los hombres. Llora en la calle, solo, en un la noche luego de que su esposa le pregunta si está viendo a alguien más, lo que no afirma ni niega. Llora en la compañía de su amante cuando se ve sobrepasado por la situación y por la presión de mantenerse en el matrimonio por su pequeña hija y, a la vez, amar a la joven con la que trabaja.

Kim Min Hee interpreta a Song Areum, la empleada que en su primer día de trabajo en la editorial sufre la agresión de la esposa de su jefe que cree que ella es la amante de su marido (pero no lo es) y que con él establece profundas conversaciones en torno a un vaso de soju en un regado almuerzo, antes del malentendido que hiciera de su llegada a su nuevo trabajo una experiencia más que particular. Sin conocerse, hablan de las pérdidas familiares en un ambiente de gran intimidad, que sin embargo no es sexual, sino producto del compartir cotidiano y principalmente del alcohol, que siempre es un gatillador en la obra de Hang Sang-soo. “Lo siento, no suelo ser así”, se justifica Areum ante su jefe, que por su situación personal la envuelve en una incómoda situación, explicándole a su esposa que no es ella su amante y que ya dejó a la que sí lo era. Tan ambigua es la efímera relación entre el dueño de la editorial y la nueva empleada, que éste le pide que dejen atrás las formalidades, pero a reglón seguido le señala que puede decirle “jefe”.

El cine de autor de Hang Sang-soo genera alta adhesión entre sus seguidores, que se han acostumbrado a sus largos planos secuencia y al uso del zoom (lo que le ha valido el apodo de Hang Sang Zoom), como un recurso que hace que nos acerquemos a la expresión del rostro de los personajes como en una señal de alerta, sin cortar el plano. Con lo prolífico que resulta Hang Sang-soo, seguro que el próximo año vuelve a Cannes con una nueva película sobre afectos, desamores y soju, que es más de lo mismo, pero siempre diferente, como cada historia de amor.

Reseña de Marisol Aguila.



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