Ver para leer: Recomendaciones FEMCINE2020

Manteniendo el espíritu, FEMCINE10 esta vez se atreve con una propuesta que toma fuerza en la línea del streaming: liberando la exhibición de sus las películas –que, por cierto, en versiones pasadas nunca precisaron de pago–, y ofreciendo una panorámica de actividades y conversaciones que va más allá de lo estrictamente audiovisual.

FEMCINE es uno más entre los festivales que finalmente pudieron salir a flote a pesar del pantanoso contexto de pandemia. Diligente en su curatoría, convocante de audiencias diversas, y cuidadoso en la pertinencia de sus actividades paralelas, la línea programática del festival extiende los alcances del llamado cine de mujeres al apuntar hacia la depuración de un punto de vista. Dicha propuesta desarrolla y profundiza las tensiones inherentes alrededor de la perspectiva de género, pero también se configura como un aporte relevante al circuito de distribución nacional.

Junto con ser un soporte para la necesaria representación, el cine, en tanto manifestación de una sensibilidad, es también una forma de acción: de ahí que una cuestión importante en la versión de este año sea levantar una propuesta que active y trabaje con las oportunidades que ofrece el espacio virtual. Un lugar vilipendiado, pero que, al fin y al cabo, a veces se nos plantea como el único disponible. Y con el que tenemos el desafío de hacer algo. 

En su versión 2020, FEMCINE –que cumple una década– pospuso su realización, a propósito de un accidentado recorrido que seguramente lo puso en duda a principios de año. Manteniendo el espíritu, esta vez se atreve con una modalidad que toma fuerza en la línea del streaming: liberando la exhibición de sus películas –que, por cierto, en versiones pasadas nunca precisaron de pago–, y ofreciendo una panorámica de actividades y conversaciones que van más allá de lo estrictamente audiovisual. 

Sin querer que se deduzca de este comentario algún tipo de autoridad universal o concluyente más que la propia enunciación -a propósito de la denominación masculina, recomendadora y heterosexual de quienes lo escriben, los cuales, por lo demás, no contamos con ninguna pretensión o autoridad estética/artística para suscribir algún tipo de sentencia concluyente más que el ejercicio enunciador, puntual, parcial, discrecional y arbitrario en calidad de espectadores ocasionales- esta vez vale la pena consignar algunos imperdibles como alternativa a la captura por una temporalidad confinada que parece perpetua. En este caso, jugar a designar algunos hitos (abiertos a todo tipo de discusión) podría constituir una alternativa más para sacarnos del entumecimiento de la vida aislada.

Estas son nuestras Imperdibles de FEMCINE10.


Película de clausura:

La vida invisible de Eurídice Gusmão (A Vida Invisível).

Todavía acompañada por la estela satisfecha de una victoria impetuosa en la sección Un Certain Regard en Cannes 2019, y avalada por la nominación por Brasil al Oscar Internacional el mismo año, la película de Karim Ainouz –co producción germano/brasileña– es una apuesta lírica y sobrecogedora que indaga los vínculos de mujeres condenadas, mucho más de lo que pueden sospechar, al anhelo interminable del encuentro postergado. Circulando por temporalidades a veces inconexas, los personajes de la película aparecen y se evaporan mientras escapan o se atrapan: alrededor de las fronteras nacionales, como también de las de sus atribulados universos personales. Una fábula agridulce, meritoriamente luminosa.

Dónde/cuándo verla:

Domingo 9 de Agosto, desde las 21:00 a las 23:59 horas.


   
Panorama Internacional:

Malamadre.

Acreedora del título no menor de ser el primer estreno uruguayo en streaming del 2020 –un desafío meritorio en el marco de un año ingrato en términos de distribución comercial– la directora argentina Amparo Aguilar problematiza en un documental ácido, fresco y ambiguo, lo que supuestamente significa, para ella y sus entrevistados, ser buena o mala madre. A propósito de una maternidad que opera como la asignación de un rol que tiene efectos sociales y políticos concretos, que son muchas veces asignados y percibidos de manera desigual, el documental probablemente se explica mejor en la contundencia que supone la reflexión convencida de una de sus entrevistadas: la maternidad es una tarea más que una identidad.   

Dónde/cuándo verla:

Disponible desde el Miércoles 5 de Agosto.


Competencia Internacional de Largometrajes:

Nona. Si me mojan, yo los quemo.

Luego de un primer largometraje solitario en la dirección la maravillosa Casa Roshell, Camila José Donoso estrenó en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam su esperada segunda obra: Nona. Si me mojan, yo los quemo. Por nuestro lado, pudimos ver este esta película el pasado FIC Valdivia, en una sala repleta, ansiosa y expectante. Y es que Donoso, desde su debut con Naomi Campbel, llamó la atención gracias a un pulso narrativo seductor, intrigante y poco convencional en sus personajes frente a la cámara. Lo que se acentúa en Nona: un relato sobre una mujer “autoexiliada” en las costas chilenas luego de vengarse de su agobiante pareja. Incendios misteriosos, reflexiones de una mente rebelde y la actitud de una poeta casi anarquista decoran a este personaje, esta fuerza de la naturaleza, femenina y salvaje, que es Nona.

Dónde/cuándo verla:

Miércoles 5 de Agosto.


Cine Foro Biblioteca Nicanor Parra, UDP:

Visión Nocturna.

Los recuerdos, pensamientos, reflexiones y momentos de una mujer que sufrió una violación son puestos en imágenes, textos y sonidos. Visión Nocturna de Carolina Moscoso, premiada en el Festival de Cine de Valdivia 2019, FIDOCS, Festival de Cine de Ñuble y, recientemente, galardonada con el Gran Premio de la Competencia Internacional del Festival de Cine de Marsella, es un documental en primera persona que a su directora le llevó más de 15 años en desarrollar no sólo en lo técnico, también desde lo personal.

Dónde/cuándo verla:

Martes 5 y miércoles 6 de Agosto.

abreaccion