Bajo sospecha: Encontrar el propio newén

"Bajo sospecha. Zokunento" de Daniel Díaz está hablada en mapudungún, como una forma de habitar el enorme despojo que ha sufrido el pueblo mapuche y de reivindicar su lengua desde el plurilingüismo, más allá del espacio familiar o ceremonial.

Por Marisol Aguila Bettancourt

La celebración del We Tripantu del pueblo mapuche durante el solsticio de invierno, que da la bienvenida a un nuevo ciclo de vida para la naturaleza y renovación de energía y sabiduría, representa una valiosa oportunidad de recuperar el primer documental narrado en mapudungun “Bajo sospecha. Zokunento” (2022) del joven director mapuche urbano Daniel Díaz Oyarzún.

En el marco del llamado “Año Nuevo mapuche”, Bajo Sospecha vuelve a distintas salas precedido del reciente Premio Pulsar a Mejor Compositor de Música para Audiovisuales por la banda sonora original del álbum digital Inatugen BSO, para el violinista y compositor Vñvm, con colaboraciones de Wiki, Daniela Millaleo, Ketrafe y Tüfachi Beat. Con una mixtura de sonidos electrónicos, trip hop, música urbana y mapuche con cantos en mapudungun, como una expresión champurria de la mezcla mapuche y winka, las composiciones del álbum también fueron premiadas con el premio a Mejor Música Nacional de Largometrajes Chilenos en el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar 2022.

El director Daniel Diaz, sobrino del internacionalmente reconocido artista visual con ascendencia mapuche Bernardo Oyarzún, en Bajo sospecha logra romper el círculo colonialista de discriminación, despojo y maltrato que afectó a su linaje, abordando íntimamente su historia familiar desde el arte y la cultura de los pueblos originarios como un lugar de reivindicación, resistencia y creación para encontrar el propio newén (fuerza, energía).

La cadena de violencia estructural que históricamente han sufrido sus ancestros mapuche se remonta al abuelo de Daniel, que fue acusado injustamente en dictadura de un robo de joyas mientras trabajaba como obrero en una obra en construcción. Historia que se repetiría más tarde con su tío Bernardo, que en 1997 fue detenido por sospecha en plena calle por el mismo delito que su padre, sólo por ser mapuche. (Posteriormente cambiaría la figura jurídica a detención preventiva de identidad para proteger los derechos de las y los ciudadanos, que sin embargo continuó generando discriminación y abusos por parte de la policía).

Ese mismo año Oyarzún realizó su exposición “Bajo sospecha” inspirada en la discriminación por etnia que sufrió al ir caminando por Santiago, autorretratándose como “delincuente” en gigantografías a modo de retratos hablados y biométricas usadas para identificar a sospechosos, con textos de la descripción que hicieron supuestamente de él al ser acusado de asalto: “tiene la piel negra, el pelo duro, labios gruesos, mentón amplio, frente estrecha como sin cerebro”.

Al título de la instalación “Bajo sospecha”, su sobrino, colaborador desde su adolescencia y director de cine Daniel Díaz le agregó el neologismo “Zokunentu” (documental) para titular su ópera prima que rescata archivos familiares, fotos, grabaciones de la producción de las instalaciones artísticas y performances de Bernardo y formatos de video clip, para plantear la cuestión de la identidad y la pregunta por ser mapuche en la ciudad (“mapurbe”, en la concepción del poeta David Añiñir). Particularmente, Díaz se interroga sobre qué tan mapuche puede ser la chilenidad. Esa preocupación está planteada en la entrevista imaginaria que el director le hace a su abuelo ya fallecido, donde le consulta si ellos son mapuche y él le responde que son chilenos.

Diez años después de esa traumática detención por sospecha que marcó su vida y su obra, Bernardo Oyarzún creó la instalación artística “Werkén” que representó a Chile en la Bienal de Venecia en 2017, con mil máscaras y apellidos mapuche en luces led puestas en escena en el encuentro mundial del arte que se congrega en Italia. La obra contó con una ceremonia de autoridades de una comunidad mapuche como parte de una larga búsqueda del artista de su identidad originaria, el único en la familia en ese momento con dicho interés.

Parte de la tercera generación urbana de su familia que dejó el sur, Daniel y sus familiares perdieron los apellidos mapuche de sus abuelas -Nail por el lado materno y Millacaris por el paterno- a través del sistema de patrilinaje, en que se transmite el apellido del padre. Fue su vínculo con su tío artista el que fue alimentando su interés por profundizar en su historia ancestral en la construcción de su identidad adulta. Es así que inicialmente el documental iba a centrarse específicamente en la obra de su tío Bernardo y luego fue convirtiéndose en una película autobiográfica en que expone su historia familiar desde lo más íntimo, a medida de que fue descubriendo su necesidad de profundizar en sus antecedentes familiares para encontrar su propio newén o energía y así romper el círculo vicioso de maltrato y los estigmas que sufrieron sus ancestros. La misión de todos los seres humanos está en encontrar su propio newén dentro de su persona, le había señalado a Bernardo el machi Jorge Quilaqueo, cuestión que para Daniel esta película le ayudó a hallar.

“Bajo sospecha. Zokunento” de Daniel Díaz está hablada en mapudungún, como una forma de habitar el enorme despojo que ha sufrido el pueblo mapuche y de reivindicar su lengua desde el plurilingüismo, más allá del espacio familiar o ceremonial. De hecho, la voz en off de la película es la del propio Daniel hablando en mapudungún, el que aprendió con una mujer mapuche en espacios de encuentro en Santiago (donde actualmente se concentra la mayor cantidad de personas mapuche), donde experimentó su primer guillatún, que para él fue un rito de iniciación más importante que su bautizo cristiano.

La lengua originaria también está expresada en la banda sonora de este documental que tardó ocho años de trabajo, participó en el Doc in progress Marche du Films en el Festival de Cannes 2021 y tuvo su estreno mundial en Hot Docs Canadá, con la composición original del violinista VÑVM y la colaboración de Ketrafe, Daniela Millaleo, Waikil, Tüfachi beat, jóvenes artistas que son parte de la escena champurria y su reinterpretación de los imaginarios mapuche a nivel musical.-

Revisa aquí el conversatorio que hicimos con el equipo de Bajo Sospecha.

Marisol Aguila