Reseña: Climax – Bailar en la caverna

Creo que todos hemos escuchado el término “placer culpable”. A pesar de que hoy estoy muy en desacuerdo con esa idea de enjuiciar un gusto, no puedo negar que lo he utilizado para justificar alguna banda, un artista y hasta una película. Pero la verdad es que reconocer eso que nos gusta, pero “no debería serlo” no es más que una reacción inconsciente (quizás), involuntaria y hasta animal de nuestro cuerpo y sensaciones ante algo que nos enfrentamos. Esas canciones que nos hacen mover la patita. Y quienes reflejan perfectamente esta idea de lo “involuntario” son el grupo de baile (y otras cosas) de Climax, el último filme de Gaspar Noé.

En un galpón de algún lugar en alguna parte, un grupo de bailarines, luego de realizar una gran coreografía al ritmo de unos noventeros beats, deciden pasar al carrete relajándose con unos cuantos cigarros y una, aparente, refrescante sangría preparada por una de las chicas del grupo. De ahí en adelante, el caos, la desesperación, el cólera y éxtasis se apodera de todos quienes viven su propio viaje personal gracias a un pequeño ingrediente que contenía el copete de la noche: LSD.

Las coreografías y la música en Climax pasan de ser lo que dicta el movimiento de los cuerpos a ser lo que acompaña. Como en la canción de Jorge Drexler “Bailar en la cueva” no ir, sino, ser el movimiento. Los integrantes del, irónicamente, cuerpo de baile, gracias al LSD y sus efectos, ahora son una fuerza natural para ser, quizás, lo más animal posible. Lo que termina por reflejar lo que verdaderamente esconde este sórdido malón de Noé: la naturaleza humana, en situaciones de desesperanza, ansiedad y todos esos puntos extremos.

Un símbolo que aparece desde el primer momento, y luego reafirmado con la frase “una película orgullosa de ser francesa”, es la bandera tricolor que decora la pista de baile. Más allá de ser el país que crió al director argentino Gaspar Noé, Francia está representada a través de su lema oficial de la república “Libertad, igualdad, fraternidad”. El primero tanto en el baile como en el cuerpo de los personajes. El segundo en los juegos de poder que pasan de uno a otro, gracias a la cámara que nos lleva de una historia a otra. Y el tercero, en lo fraterno que puede ser un grupo de personas organizadas por un bien común (baile) como por un mal común (la destrucción).

Este viaje, como en una noche de baile en cualquier disco, se disfruta con los ojos y los movimientos. Es una invitación al cuerpo y perdernos en su descontrol. Como lo hacemos hoy que vamos a una “cueva” a dejarnos entregar a lo involuntario, este filme se ve desde la caverna de Platón. Dejando la razón y las respuestas afuera. La culpa no entra.

Ficha.

Dirección: Gaspar Noé.

Guion: Gaspar Noé.

Música: Varios.

Fotografía: Benoît Debie.

Reparto: Sofia Boutella, Romain Guillermic, Souheila Yacoub, Kiddy Smile,Claude Gajan Maull, Giselle Palmer, Taylor Kastle, Thea Carla Schott,Sharleen Temple, Lea Vlamos, Alaia Alsafir, Kendall Mugler, Lakdhar Dridi,Adrien Sissoko, Mamadou Bathily.

Por

AleAravena
AleAravenaEditor y director
Publicista porque quería hacer comerciales ya que era lo más cerca a hacer cine, sin estudiarlo y morir de hambre (según su vieja). Se hizo cargo de las ideas y reflexiones que tenía viendo películas y decidió estudiar un diplomado de Teoría y Crítica de Cine. De ahí, todo lo que ha pasado lo tiene aquí, fluyendo.


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