Reseña: La Favorita – En pie de guerra

Es principio del XVIII en el palacio de la Reina Anne (Olivia Colman) de Inglaterra. Los miembros de la corona discuten sobre la situación actual: están en guerra contra Francia. Los problemas de Gota que afectan a la reina la han forzado a delegar sus funciones diplomáticas a su mano derecha Lady Sarah Churchill (Rachel Weisz), esposa del duque de Marlborough (Mark Gatiss), el que ha partido al frente como mandato de la corona. Mientras tanto, desde reinos lejanos, Abigail Masham (Emma Stone) llega al palacio en busca de su prima Sara a la que espera persuadir para ayudarla en la compleja situación de ser una joven que ha perdido sus créditos de nobleza, y mucho más en el camino.

Las batallas contra los franceses parecen ser en Marte cuando se comienzan a desarrollar los conflictos en el palacio de la Casa de los Estuardo: Abigail y Sarah inician una guerra silenciosa por ser el “juguete” favorito de una infantil y mañosa reina que sólo sabe comer, tragar, vomitar y comer otra vez. Una reina como cualquiera otra. Mientras tanto, los hombres de la corona no tienen nada mejor que hacer que dirigir sus intenciones a conquistar a estas féminas: el conde Robert Harley (Nicolas Hoult) quiere escalar en sus títulos con sus jugarretas políticas y Samuel Masham (Joe Alwyn), obsesionado con la joven Abigail, utiliza todos los encantos para desposarla.

En “La Favorita”, la nueva película del griego Yorgos Lanthimos todo está en conflicto. Cada personaje del filme está en pie de guerra por la obtención de algo: un lugar en la cama de la reina, un espacio en la nobleza, el resguardo de la nación, concretar lo que se demanda en la noche de bodas o, simplemente, recibir algo de atención. Todos van, poco a poco, empujando sus territorios para ampliar sus “reinos”, romper con las fronteras que les han sido heredadas o que creen merecer. Esto queda palpable en la fotografía de La Favorita: amplitud y estrechez. Usando lentes gran angulares, los espacios interiores tienen límites y saturados de la ostentación real. Lugares que parecen estar a su máxima capacidad. Y aún así, no ser suficientes para quienes los transitan, pero sobre todo, para las 3 protagonistas.

Porque si hay personas que no descansan en sus intereses, son ellas. La Reina Anne, Lady Sarah y Abigail nunca están conformes y siempre demandan más. Porque merecen más. Una es una mujer que ha perdido a 17 hijos y su débil cuerpo no le permite ejercer con jerarquía su labor. Otra está encargada de sobrellevar las demandas de un reino que no es suyo, pero que necesita de su inteligencia y astucia para sobrevivir. Y la última, ha sido despojada de sus comodidades y obligada a mendigar la dignidad en una época donde eso no se le adjudicaba al género femenino. Cada una de ellas se planta en el campo de batalla con todo lo que tienen, poniendo a prueba sus límites y los de sus rivales. “El amor no tiene límites” se dice en un par de ocasiones, y vaya que ellas tienen un amor propio.

Amor por sus deseos, convicciones y necesidades. Que de la mano del director quedan a nuestro deleite en situaciones tan divertidas como tristes. Porque más que entenderlas, Yorgos trata con cariño a cada una de ellas, exponiéndonos sus pensamientos en bellísimos primeros planos o juguetonas secuencias.

Si bien las tres mujeres que protagonizan “La Favorita” forman un triángulo amoroso y de poder (¿es lo mismo?), también articulan los conflictos que toda persona puede tener consigo misma: lo que merece, lo que quiere y lo que debe. Y bien sabemos que pocas veces esos tres elementos caminan hacia una misma dirección.

Por lo menos acá, hacen un buen trío.

Título original: The Favourite.

Año: 2018.

Duración: 121 min.

País: Reino Unido.

Dirección: Yorgos Lanthimos.

Guion: Deborah Davis, Tony McNamara.

Fotografía: Robbie Ryan.

Reparto: Olivia Colman, Emma Stone, Rachel Weisz, Nicholas Hoult, Joe Alwyn,James Smith, Mark Gatiss, Jenny Rainsford, Tim Ingall, Basil Eidenbenz,Timothy Innes, Jack Veal, James Melville, Hannah Morley, John Locke.


Alejandro Aravena
aaravena.ale@gmail.com

Publicista porque quería hacer comerciales ya que era lo más cerca a hacer cine, sin estudiarlo y morir de hambre.

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